• ¡El invierno! Esa mágica y misteriosa época del año que cubre el cielo de un gris nostálgico y las calles de luces y decoraciones navideñas. Los días se acortan y el tiempo incita a quedarse más en casa, cuidar de uno mismo y compartir momentos con los amigos y la familia. Por otro lado, nuestro sistema inmunológico puede debilitarse y los resfriados y gripes se vuelven más comunes. Por eso, es tiempo de cuidarse aún más y disfrutar de las pequeñas cosas.

  • Al finalizar la temporada invernal empieza esa maravillosa época que dicen que la sangre altera. Tantos cambios pueden hacer que nos sintamos cansados y necesitemos un plus de energía y desintoxicación para que podamos llegar al verano llenos de energía y vitalidad. 

  • El sol, días más largos, playa, viajes...eso sí, no debemos olvidarnos de preparar nuestra piel para el sol, empezando des del interior. Los probióticos también serán de gran ayuda para los viajes, ya que nos ayudarán a aumentar las bacterias intestinales sanas y por lo tanto a disfrutar de unas digestiones más felices. 

  • El cielo se tiñe de tonos rojizos y empiezan los primeros brotes de frío. Durante esta época es importante que prestemos una atención especial a nuestro sistema inmunológico, reforzándolo y aportándole un extra de vitalidad. De esta forma estaremos más preparados para los cambios de temperatura tan típicos de la época otoñal.